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HISTORIAS DE JAZZ

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HISTORIAS DE JAZZ

Como aquella historia que contaba Marino, ¿te acuerdas? Aquélla que siempre contaba una y otra vez hasta ponernos la cabeza loca. Qué tipo más curioso. Se apoltronaba en su sillón primero, para encenderse un buen habano de aquellos Punch que le enviaban de San Cristóbal, luego con ritmo pasmoso cogía una de sus largas cerillas y prendía una hebra de cedro hasta acercarla en pequeños círculos aéreos hasta prender una gran llamarada mientras sorbía como un dragón para dejar escapar las densas volutas de su moreno capricho. Empezaba a resoplar hasta dejar volar unas cenizas que habrían servido para comenzar un buen rito de Cuaresma. Luego pedía que entrásemos de uno en uno, blandiendo la tarjeta que nos había proporcionado su secretaria, aquella gordita que habría querido cantar en una gala del Ejército de Salvación, para pedirnos una improvisación de no mas de un minuto. Luego daba tres aplausos cortos y sentidos. “Te llamaré” decía. Y llamaba... ya lo creo que llamaba.

Cuando sonaba el teléfono te lo imaginabas allí sentado, con su puro y su ritmo cadencioso, exasperante. La historia cambiaba con aquella llamada. Luego llegabas al club, abajo en pleno Village, te recibía con su sonrisa burlona y sus mofletes colorados, reveladores de alguna ingesta en proceso de macerado. Empezaba la fiesta, el ambiente único. Las mesas ocupadas desde tres horas antes. Cigarrillos, y whisky...mucho whisky. Aquellas mujeres pedían mesa con semanas de antelación, se recogían el pelo en sus graciosos moños y movían sus hombros espasmódicamente dejando a su arbitrio sus idénticos collarcitos de perlas. Luego todo se recomponía como en un cuadro de Hopper, ordenado y preciso.

Última actualización el Viernes, 09 de Abril de 2010 09:12  

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Sicilia Mia. Editorial Elba 

Cesare Brandi nos propone un viaje sentimental al estilo de Sterne, por la vieja isla. Su historia variada, su vida azarosa, los rigores que siempre la han azotado hasta convertirla en una ínsula de sí misma, Sicilia es una cuna y una tumba, un elogio de la belleza más profunda y ascética, un roce con la mística de la vida, una patria de sentimientos ocultos. Brandi, la observa como espectador y se involucra en esa belleza que cala hondo. La belleza de Agrigento con esos templos de otro mundo, Cefalu con sus aguas turquesas que le piden una escena a Tornatore, los mosaicos de Villa del Casale, la bella Taormina con su teatro eterno, Erice que mira al mundo por encima del hombro de san Vito Lo Capo, Messina con un pie aqui y el otro allí, la Palermo dura, difícil con una belleza que hoy solo evoca entre ruinas del abandono mas cruel, Bagheria con sus villas que vieron al cine de Coppola, y esa Siracusa que parece verla a ella caminando con su falda ajustada bajo un anuncio descolorido de Campari.

Sicilia puede serlo todo, y la nada, Brandi la disecciona en este libro de extrema belleza editado con gusto por Elba, un libro para los que quieran bucear el el árido corazón de la patria de la Trinacria.