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ALFREDO ANAYA, TODA LA PERCUSIÓN

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ANAYA

   El pasado diecinueve de octubre en el Auditorio Nacional  de Madrid tuvo lugar el excelente concierto de  la ORCAM con el siguiente programa James MAcMillan (1959): "veni, veni, Emmanuel" para percusión y orquestaIsaac Albeniz(1860-1909): "Cataluña"Carl Nielsen(1865-1931): Sinfonia n 2 op.16:"los cuatros temperamentos"A priori, un evento del calendario de los que los abonados ponen aviso en su móvil para que no se les pase su cita con la música-El tema, no obstante tenía mayor calado, pues la obra de McMillan “Veni Veni Emmanuel” supone uno de los mayores retos a los que puede enfrentarse un percusionista sinfónico.  La obra, estrenada en 1992 supone la consagración del compositor. La utilización de la percusión como hilo conductor supone una novedad escénica de primer orden al mas puro estilo de Stravinski. La complicación de esta obra sólo está a la altura de unos pocos. Alfredo Anaya Peña es desde  hace años un valor seguro en la percusión europea, y no es casualidad que este concierto cayera en sus rítmicas manos.

 El dominio de este músico  se extiende a la totalidad del elenco de la percusión moderna  y este concierto fue una prueba de fuego para ya su más que consolidada carrera. Mostrar tal manejo instrumental, asegurar los tiempos y cadencias,  sobresalir en absolutamente todos los modos del concierto y llevar a la orquesta al ritmo de sus endiabladas manos fue un espectáculo en sí mismo. El concierto puso a las claras quién es uno de los mejores percusionistas del panorama actual, un hombre que sabe de música porque la ha vivido desde siempre, conoce la mecánica y la técnica como nadie. Erudito de la percusión, es fácil verle siempre investigando nuevos instrumentos, a veces casi tribales, arreglando todo lo que sea percutible y disfrutando con  ello.  Anaya es como el samurái que después de la batalla cuida con mimo el instrumental con la liturgia de quien ama su profesión. El concierto del mes pasado no era necesario para Alfredo Anaya ,ni para quienes han seguido su intachable carrera, pero era imprescindible para que el foco de solista se centrara en un soldado de la música e hiciera justicia a un hombre que representa a otros muchos que pasan inadvertidos en las orquestas, poniendo a las claras  ser un auténtico maestro.

 

Última actualización el Lunes, 23 de Noviembre de 2009 16:38  

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kaadish

 

KADISH POR MAHLER ARNOLDO LIBERMAN

SEFARAD

 

Es difícil reseñar el libro de un amigo porque uno cae en las redes de la sospecha, bien es cierto que si el amigo es Arnoldo Liberman toda sospecha se disipa, ya que el bueno de Arnoldo no necesita amigos que reseñen sus libros porque somos sus amigos los que buscamos a sus libros y no a la inversa. En esta ocasión entona un Kadish por Mahler; si supiera Mahler lo mucho que le debe a Arnoldo, le compondría una Canción para un compañero de viaje. Arnoldo describe como siempre ese hito vital que es para él, y para muchos de nosotros, la Viena finisecular. Ese entorno del fin del mundo ese “Austria Erit in Orbe ultima” ese barranco al abismo en el que existió Mahler, ese triple apátrida, ese mundo de última cultura que esperó a los bárbaros, cuando estos ya le habían hecho a Zweig dudar de la vida. Arnoldo preciso y precioso como siempre, con su pureza cristalina y límpida, profunda y sincera como una Canción a un niño muerto.