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HISTORIAS DE JAZZ

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HISTORIAS DE JAZZ

Como aquella historia que contaba Marino, ¿te acuerdas? Aquélla que siempre contaba una y otra vez hasta ponernos la cabeza loca. Qué tipo más curioso. Se apoltronaba en su sillón primero, para encenderse un buen habano de aquellos Punch que le enviaban de San Cristóbal, luego con ritmo pasmoso cogía una de sus largas cerillas y prendía una hebra de cedro hasta acercarla en pequeños círculos aéreos hasta prender una gran llamarada mientras sorbía como un dragón para dejar escapar las densas volutas de su moreno capricho. Empezaba a resoplar hasta dejar volar unas cenizas que habrían servido para comenzar un buen rito de Cuaresma. Luego pedía que entrásemos de uno en uno, blandiendo la tarjeta que nos había proporcionado su secretaria, aquella gordita que habría querido cantar en una gala del Ejército de Salvación, para pedirnos una improvisación de no mas de un minuto. Luego daba tres aplausos cortos y sentidos. “Te llamaré” decía. Y llamaba... ya lo creo que llamaba.

Cuando sonaba el teléfono te lo imaginabas allí sentado, con su puro y su ritmo cadencioso, exasperante. La historia cambiaba con aquella llamada. Luego llegabas al club, abajo en pleno Village, te recibía con su sonrisa burlona y sus mofletes colorados, reveladores de alguna ingesta en proceso de macerado. Empezaba la fiesta, el ambiente único. Las mesas ocupadas desde tres horas antes. Cigarrillos, y whisky...mucho whisky. Aquellas mujeres pedían mesa con semanas de antelación, se recogían el pelo en sus graciosos moños y movían sus hombros espasmódicamente dejando a su arbitrio sus idénticos collarcitos de perlas. Luego todo se recomponía como en un cuadro de Hopper, ordenado y preciso.

Última actualización el Viernes, 09 de Abril de 2010 09:12  

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Elogio del caminar

David le Breton. Siruela. Madrid

 Elogio del Caminar es un libro hermoso. Un librito de esos que se agradece tener entre manos, que como por sorpresa pone ante nosotros el camino de una vida. Caminar es reflexión, es solaz, es momento de meditación, casi de ascesis. Caminar como ya lo hicieron otros, como caminó el gran Paddy (Patrick Leigh Fermor) de cuyos caminos dio sobrada constancia en El Tiempo de los Regalos y El Ultimo Tramo, entre otros excelentes libros del caminar. Caminar es vivir, como se decía de navegar, y no hacerlo es empezar a morir. La vida actual, la técnica, la necesidad del ahorro de tiempo, para invertirlo a veces en peores cofres, relega el andar, el paseo como momento vivificador en el que poder encontrarnos a nosotros mismos, en un estado de plena consciencia. Caminar es un vehículo del pensamiento, un modo de acercarse a uno mismo tomando distancia. Por todo ello este librito, editado con gusto por Siruela, es un momento en el tiempo, un momento para la bella y literaria reflexión de todo lo que significa caminar