ConfutatisWeb

  • Aumentar fuente
  • Fuente predeterminada
  • Disminuir fuente
Home Jazz Jazz HISTORIAS DE JAZZ

HISTORIAS DE JAZZ

E-mail Imprimir PDF

jazz

HISTORIAS DE JAZZ

Como aquella historia que contaba Marino, ¿te acuerdas? Aquélla que siempre contaba una y otra vez hasta ponernos la cabeza loca. Qué tipo más curioso. Se apoltronaba en su sillón primero, para encenderse un buen habano de aquellos Punch que le enviaban de San Cristóbal, luego con ritmo pasmoso cogía una de sus largas cerillas y prendía una hebra de cedro hasta acercarla en pequeños círculos aéreos hasta prender una gran llamarada mientras sorbía como un dragón para dejar escapar las densas volutas de su moreno capricho. Empezaba a resoplar hasta dejar volar unas cenizas que habrían servido para comenzar un buen rito de Cuaresma. Luego pedía que entrásemos de uno en uno, blandiendo la tarjeta que nos había proporcionado su secretaria, aquella gordita que habría querido cantar en una gala del Ejército de Salvación, para pedirnos una improvisación de no mas de un minuto. Luego daba tres aplausos cortos y sentidos. “Te llamaré” decía. Y llamaba... ya lo creo que llamaba.

Cuando sonaba el teléfono te lo imaginabas allí sentado, con su puro y su ritmo cadencioso, exasperante. La historia cambiaba con aquella llamada. Luego llegabas al club, abajo en pleno Village, te recibía con su sonrisa burlona y sus mofletes colorados, reveladores de alguna ingesta en proceso de macerado. Empezaba la fiesta, el ambiente único. Las mesas ocupadas desde tres horas antes. Cigarrillos, y whisky...mucho whisky. Aquellas mujeres pedían mesa con semanas de antelación, se recogían el pelo en sus graciosos moños y movían sus hombros espasmódicamente dejando a su arbitrio sus idénticos collarcitos de perlas. Luego todo se recomponía como en un cuadro de Hopper, ordenado y preciso.

Última actualización el Viernes, 09 de Abril de 2010 09:12  

Asociados


Newsflash

zweig

 Friederike ZWEIG

DESTELLOS DE VIDA MEMORIAS

Ed Papel de Liar

La editorial Papel de Liar está llevando a cabo un trabajo espectacular en la edición de hermosos títulos escogidos. Uno de ellos, es este destello de vida, de la vida de Friederike Zweig, primera mujer del gran Stefan Zweig y testigo de primer orden de su existencia. Extraordinario interés tiene este libro que no sólo se limita a la percepción que Friederike tuvo de su esposo y su azarosa vida, sino también  un testimonio de primer orden sobre aquel mundo de la Viena finisecular que constituyó el mundo de ayer, cuya nostalgia empujó a uno de los mejores escritores del siglo pasado a buscar la dosis de Veronal que lo liberara de la cárcel del nuevo mundo, allá en Petropolis.