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HISTORIAS DE JAZZ

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HISTORIAS DE JAZZ

Como aquella historia que contaba Marino, ¿te acuerdas? Aquélla que siempre contaba una y otra vez hasta ponernos la cabeza loca. Qué tipo más curioso. Se apoltronaba en su sillón primero, para encenderse un buen habano de aquellos Punch que le enviaban de San Cristóbal, luego con ritmo pasmoso cogía una de sus largas cerillas y prendía una hebra de cedro hasta acercarla en pequeños círculos aéreos hasta prender una gran llamarada mientras sorbía como un dragón para dejar escapar las densas volutas de su moreno capricho. Empezaba a resoplar hasta dejar volar unas cenizas que habrían servido para comenzar un buen rito de Cuaresma. Luego pedía que entrásemos de uno en uno, blandiendo la tarjeta que nos había proporcionado su secretaria, aquella gordita que habría querido cantar en una gala del Ejército de Salvación, para pedirnos una improvisación de no mas de un minuto. Luego daba tres aplausos cortos y sentidos. “Te llamaré” decía. Y llamaba... ya lo creo que llamaba.

Cuando sonaba el teléfono te lo imaginabas allí sentado, con su puro y su ritmo cadencioso, exasperante. La historia cambiaba con aquella llamada. Luego llegabas al club, abajo en pleno Village, te recibía con su sonrisa burlona y sus mofletes colorados, reveladores de alguna ingesta en proceso de macerado. Empezaba la fiesta, el ambiente único. Las mesas ocupadas desde tres horas antes. Cigarrillos, y whisky...mucho whisky. Aquellas mujeres pedían mesa con semanas de antelación, se recogían el pelo en sus graciosos moños y movían sus hombros espasmódicamente dejando a su arbitrio sus idénticos collarcitos de perlas. Luego todo se recomponía como en un cuadro de Hopper, ordenado y preciso.

Última actualización el Viernes, 09 de Abril de 2010 09:12  

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Mark Evan Bonds. La música como pensamiento. Ed Acantilado

  La evolución de la concepción musical, de la escucha, de las formas desde el siglo XVIII en adelante es el punto de partida de un ensayo que aúna la historia de la música con la observación filosófica y emocional de la misma. El libro de Mark Evan Bonds es un extraordinario compendio de historia del entendimiento, de los modos  en que la escucha musical ha ido tomando forma hasta conformar el estado actual. La evolución del concepto de belleza en la música, lo que Rohmer entendió como la "profundidad de la música", las diferentes formas de acercamiento a la música como arte inmediato,  son estudiadas por Evan Bond desde una perspectiva histórica y filosófica de forma ejemplarmente preclara, sin aditamentos ni muestras de erudición innecesaria. La obra es pulcra, enormemente precisa.

Kant entendía que no existía en la escucha de la música sin voz más que puro deleite, ocio, placer. La música cantada, la voz humana como el más perfecto instrumento de la creación, que decía Mozart, deja paso al concepto puramente sinfónico. La sinfonía y su evolución marcan los modos de acercamiento a la música de la sociedad europea a partir del XVIII. Haydn, Mozart y Beethoven suponen la triada que empuja hacia los nuevos conceptos a una sociedad que ve cómo la música evoluciona, como lo hace todo lo demás; los modos de ayer ya no son los de hoy, y se preconiza ya, lo que vendrá de forma inmediata.

El libro es un documento certero y prolijo, un análisis ético y estético de la evolución musical en los tres últimos siglos, un libro que permite el acercamiento a la evolución musical y a los gustos de la sociedad europea desde una perspectiva historicista y filosófica donde importa tanto el cómo como el porqué.

El texto, cuidadamente editado por Acantilado, es de un enorme interés no sólo para los melómanos, sino para todo aquel que desee acercarse al acervo cultural europeo desde una doble perspectiva.