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CICLO MUSICAL SAN LORENZO DE EL ESCORIAL

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ESCORIAL

 

Extraordinario ciclo de conciertos el que esta Semana Santa se ha ofrecido en San Lorenzo de El Escorial. El programa del pasado sábado 7 de abril compuesto por las Cuatro Estaciones de Vivaldi y el Stabat Mater de Pergolesi.

 La Orquesta de Cadaques siempre solvente en la selección de solistas para eventos vacacionales, y Santiago Juan como solista en sustitución de Ara Malikian que no pudo estar presente.

Magnífica interpretación de las Cuatro Estaciones que no por escuchadas dejan tener una belleza superior. Gran emoción en la interpretación que fue agradecida por el público con sonora ovación. El Stabat Mater de Pergolesi es una de esas partituras que llenan el alma. Excelentes Marta Almajano y Maite Arruabarrena arropadas por la Orquesta con igual solvencia.

 

 El precioso Auditorio escurialense albergó el evento en una gélida tarde de primavera con una entrada que rozó el lleno poniendo de manifiesto el éxito de la música clásica bien programada. El Escorial está llamado a ser por belleza e historia un Salzburgo musical del sur de Europa, los eventos que se programan empiezan a ser contestados de forma unánime por el público que asiste hasta llenar el Auditorio, y nada es más gratificante que asistir a un buen concierto en un entorno de belleza sin comparación en el mundo. Estas bazas deben ser aprovechadas para tener un festival de referencia internacional en unas instalaciones que nada tienen que envidiar a las de festivales de renombre internacional. Esperemos que nuestras autoridades sean sensibles a la cultura y pongan todos los medios para crear una programación sostenida, la cultura nunca debe ser escatimada, siempre se puede ahorrar empezando por lo más superfluo.

 

Última actualización el Lunes, 09 de Abril de 2012 11:49  

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STONER

  

STONER. JOHN WILLIAMS

Editorial Baile del Sol

 

Esta es la historia de un libro bellísimo, de un libro olvidado durante años que no ha tenido el éxito que merece en nuestro país, pero acabará teniéndolo, estamos empeñados en ello. Gracias a editorial Baile del Sol y a su trabajo inteligente podemos disfrutarlo

Stoner es la historia de un hombre común, un hombre vulgar, héroe de su propia cotidianeidad. Un hombre como los de Capra, un hombre como James Stewart, ese americano medio que renuncia a sus sueños fagocitado por la abrumadora presencia de la vida, pre diseñada, que urde sus hilos invisibles como Aracne. Stoner, cuya presencia es una piedra, una losa en cada página del libro es un hombre de Missouri, labrado a la usanza de la vieja América, siempre tan nueva. Medio rural, granja, padres esforzados y favores debidos. Losa de un esfuerzo de la generación precedente con el que uno parece sentirse siempre en deuda;  esa deuda es la losa, el peso que se transporta sobre la espalda. La lucha por la vida en un ideal casi barojiano, la universidad americana, el esfuerzo. Después la vida anodina, la falta de estímulo, la mujer melancólica que distancia del afecto, luego una hija, más tarde los problemas, la persecución del malo, siempre hay un malo en nuestras vidas, Lomax es el malo de Stoner.

El tedium vitae, el envejecimiento prematuro, la vida que se escapa y no hay quien la detenga. No se puede detener la vida. Después el aire fresco, el nuevo impulso vital, la primavera postrera que llena de ilusión los días de amargura como en una libertad condicional bien merecida. Ecos que luego se verán en Coetzee. Stoner acepta con resignada fuerza los avatares intangibles del destino. Stoner es un estoico.

Stoner es un poco Holden Caufield y un poco Hans Castorp. Stoner presta su carne al drama de la existencia, al pasar de las horas que hieren hasta que la última produce, como en el adagio latino, la necesaria consecuencia. Stoner es un libro inmenso en su simplicidad, una historia que nos suena, tal vez la estemos viviendo o la hayamos vivido. Tal vez seamos Lomax, o la señorita Driscoll, o tal vez seamos Stoner.