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DE NUEVO LISA BATIASHVILI

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 lisa batiashvili

 

 

Nueva obra maestra de Lisa Batiashvili en la interpretación del concierto Op 77 de Brahms. El nivel interpretativo de la artista de Georgia crece de manera exponencial desde que ya recomendáramos sus primeros trabajos en Emi hace mas de un lustro. La calidez de su sonido, el color el el timbre de su violín son dignos de toda mención.

 El disco es una exquisitez en sus dos partes bien diferenciadas: el mencionado concierto y las delicionas piezas de Clara Schumann, Romances op. 22, en las que Alice Sara Ott, otro valor de Deutsche en alza tras su gran interpretación de Mussorsky en otro compacto del que hablaremos, acompaña a la violinista. La Staatskapelle Dresden en la dirección de Christian Thielemann son el aderezo perfecto para una grabación bien cuidada con obras escogidas para el lucimiento de las dos intérpretes. Un gran disco

 

 

Última actualización el Viernes, 05 de Julio de 2013 13:32  

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YO FUI MI MEJOR CLIENTE. HEINZ BERGGRUEN. ED. ELBA

 Traemos a nuestras páginas una recomendación de primera linea. Elba nos presente un cuidado volumen memoria viva de la historia del arte de buena parte del siglo pasado. Berggruen, cosmopolita y visionario, hombre de vida pasional y apasionante, narra en primera persona la evolución de una pasión que fue su vida: el coleccionismo. Coleccionar como elevación del espíritu más allá de la mera actividad de acaparar, coleccionar arte como medio de conocimiento del artista, del entorno, del contexto de la época. Berggruen participa de una época prodigiosa y entabla contacto y amistad con muchos de los grandes maestros. Estrechamente ligado a Picasso, es fiel cronista de parte del carácter del malagueño; numerosas anecdotas de la vida de éste, de sus particular visión de la vida y del propio arte. Matisse, la ubicua Gertrude Stein, Sartre, y todo el elenco de ese Paris que era una fiesta, con un rato en Deux Magots, de donde salia un encuentro providencial, una amistad duradera que podría diluirse en una copa de absenta, para retomarla en el Cafe de Flore. Berggruen colecciona y acapara, vende y se queda con obras por amor al arte, construye una colección para Berlin y nos da una rica visión del mercado del arte, que no del mercadeo, tan común hoy donde muchos coleccionistas no son sino marchantes, tratantes de ganado a la espera de una subasta beneficiosa. Sin ocultar la mercantilidad de su actividad, Berggruen se erige fedatario de una época en la que se forjaron muchas de las grandes colecciones que provenían directamente de las fuentes: un café con Picasso en Antibes de donde sale un regalo improvisado sobre una servilleta, una tarde con Matisse que crea un trato preferente... quien sabe que podía deparar una visita al taller de cualquier artista en los años de la efervescencia creativa del nuevo arte.