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SUEÑOS EN COPENHAGUE

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 copenhague

Como un susurro musical que acompaña a las imágenes de gran belleza de las que Max Kestner se sirve para hacer un boceto de Copenhague (Dromme in Kobenhavn) , Johann Johannsson crea una banda sonora que escapa del concepto tradicional de acompañamiento musical al soporte visual.

 La música, clara  y con mil matices acompaña imágenes casi oníricas que evocan los mil ángulos de la ciudad. Puertas que no se abren ni se cierran, que dejan intuir las vidas que, tras ellas, confieren carácter a la ciudad. Johannsson esboza sonidos de gran belleza, el piano delicado, jazzístico en su concepto, adereza con acierto cada sensación que provoca la imagen límpida . No es necesario afrontar el film para disfrutar de una música que mantiene su carácter hipnótico en cada pieza del cd. Purismo y elegancia musical sin ornatos, en una obra de estética irrefutable

Última actualización el Viernes, 12 de Julio de 2013 07:48  

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YO FUI MI MEJOR CLIENTE. HEINZ BERGGRUEN. ED. ELBA

 Traemos a nuestras páginas una recomendación de primera linea. Elba nos presente un cuidado volumen memoria viva de la historia del arte de buena parte del siglo pasado. Berggruen, cosmopolita y visionario, hombre de vida pasional y apasionante, narra en primera persona la evolución de una pasión que fue su vida: el coleccionismo. Coleccionar como elevación del espíritu más allá de la mera actividad de acaparar, coleccionar arte como medio de conocimiento del artista, del entorno, del contexto de la época. Berggruen participa de una época prodigiosa y entabla contacto y amistad con muchos de los grandes maestros. Estrechamente ligado a Picasso, es fiel cronista de parte del carácter del malagueño; numerosas anecdotas de la vida de éste, de sus particular visión de la vida y del propio arte. Matisse, la ubicua Gertrude Stein, Sartre, y todo el elenco de ese Paris que era una fiesta, con un rato en Deux Magots, de donde salia un encuentro providencial, una amistad duradera que podría diluirse en una copa de absenta, para retomarla en el Cafe de Flore. Berggruen colecciona y acapara, vende y se queda con obras por amor al arte, construye una colección para Berlin y nos da una rica visión del mercado del arte, que no del mercadeo, tan común hoy donde muchos coleccionistas no son sino marchantes, tratantes de ganado a la espera de una subasta beneficiosa. Sin ocultar la mercantilidad de su actividad, Berggruen se erige fedatario de una época en la que se forjaron muchas de las grandes colecciones que provenían directamente de las fuentes: un café con Picasso en Antibes de donde sale un regalo improvisado sobre una servilleta, una tarde con Matisse que crea un trato preferente... quien sabe que podía deparar una visita al taller de cualquier artista en los años de la efervescencia creativa del nuevo arte.