ConfutatisWeb

  • Aumentar fuente
  • Fuente predeterminada
  • Disminuir fuente
Home Discos Discos BRAHMS Y HELENE GRIMAUD

BRAHMS Y HELENE GRIMAUD

E-mail Imprimir PDF

helene grimaud

 

Vuelve repuesta Helene Grimaud, con energías renovadas en una magnífica grabación de los Conciertos para piano 1 y 2 de Brahms, que acaba de publicar en el sello Deutsche Grammophon. La grabación se ha realizado bajo la dirección del director letón Andris Nelsons, con la Symphonierorchester des Bayerischen Rundfunks, el Primer Concierto y con la Filarmónica de Viena el Segundo Concierto, en la Musikverein de la capital austríaca.

Una interpretación que la pianista francesa ha madurado desde hace tiempo. Hace dos años en Berlin ya nos comentó el proyecto que ahora ve la luz en una impecable grabación, como todas las del sello amarillo. Helene pone lo mejor de sus dotes interpretativas al servicio de Brahms, de sus dos bellísimos conciertos llevando a cabo una interpretación llena de gusto, y sensibilidad. El acompañamiento no puede ser mejor y la edición del disco, impecable, hará disfrutar a los melómanos con uno de esos discos que merece la pena comprar y guardar cuidadosamente. Grimaud despliega gran energía en el concierto número 1, siempre exigente, para dotar al segundo de esa impronta de belleza sonora con la que la pianista adereza siempre sus interpretaciones.

 

 
Última actualización el Sábado, 16 de Noviembre de 2013 08:05  

Asociados


Newsflash

STONER

  

STONER. JOHN WILLIAMS

Editorial Baile del Sol

 

Esta es la historia de un libro bellísimo, de un libro olvidado durante años que no ha tenido el éxito que merece en nuestro país, pero acabará teniéndolo, estamos empeñados en ello. Gracias a editorial Baile del Sol y a su trabajo inteligente podemos disfrutarlo

Stoner es la historia de un hombre común, un hombre vulgar, héroe de su propia cotidianeidad. Un hombre como los de Capra, un hombre como James Stewart, ese americano medio que renuncia a sus sueños fagocitado por la abrumadora presencia de la vida, pre diseñada, que urde sus hilos invisibles como Aracne. Stoner, cuya presencia es una piedra, una losa en cada página del libro es un hombre de Missouri, labrado a la usanza de la vieja América, siempre tan nueva. Medio rural, granja, padres esforzados y favores debidos. Losa de un esfuerzo de la generación precedente con el que uno parece sentirse siempre en deuda;  esa deuda es la losa, el peso que se transporta sobre la espalda. La lucha por la vida en un ideal casi barojiano, la universidad americana, el esfuerzo. Después la vida anodina, la falta de estímulo, la mujer melancólica que distancia del afecto, luego una hija, más tarde los problemas, la persecución del malo, siempre hay un malo en nuestras vidas, Lomax es el malo de Stoner.

El tedium vitae, el envejecimiento prematuro, la vida que se escapa y no hay quien la detenga. No se puede detener la vida. Después el aire fresco, el nuevo impulso vital, la primavera postrera que llena de ilusión los días de amargura como en una libertad condicional bien merecida. Ecos que luego se verán en Coetzee. Stoner acepta con resignada fuerza los avatares intangibles del destino. Stoner es un estoico.

Stoner es un poco Holden Caufield y un poco Hans Castorp. Stoner presta su carne al drama de la existencia, al pasar de las horas que hieren hasta que la última produce, como en el adagio latino, la necesaria consecuencia. Stoner es un libro inmenso en su simplicidad, una historia que nos suena, tal vez la estemos viviendo o la hayamos vivido. Tal vez seamos Lomax, o la señorita Driscoll, o tal vez seamos Stoner.