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FILOSOFIA POETICA DE MACHADO

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La Filosofía poética de Antonio Machado. Jose Maria García Castro. Ed Siruela

 La esencia de Machado, la profundidad en el ámbito de una poesía que trasciende los presupuestos de la lírica. Machado, el poeta, el filósofo, el hombre de la hondura y la cordura hasta su último aliento. La poesía de Antonio Machado es música de Beethoven, poesía que nos enseña el abismo, nos lo muestra desde una perspectiva profunda, sublime que entraña las bases de presupuestos filosóficos que hunden sus raíces en Bergson. Filosofía directa, a veces escondida tras una simple frase, a veces explícita en los asertos de Juan de Mairena, Machado es filósofo y es poeta, y es muchas cosas más y todas al tiempo.

El libro es un maravilloso catálogo machadiano, y estudio de altura y a la altura del personaje estudiado. Un acercamiento directo al contenido de la estética machadiana  y de las muchas éticas que confluyen en el inexorable paso del tiempo. El texto de García Castro es de un nivel exquisito, cada página se degusta desde el convencimiento de estar ante un trabajo lleno de matices, que descubre nuevos vericuetos en la obra machadiana. Ensayo literario y ensayo filosófico, que nos muestra al Machado más profundo, en los lindes de su abismo.

Última actualización el Miércoles, 25 de Febrero de 2015 16:20  

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STONER

  

STONER. JOHN WILLIAMS

Editorial Baile del Sol

 

Esta es la historia de un libro bellísimo, de un libro olvidado durante años que no ha tenido el éxito que merece en nuestro país, pero acabará teniéndolo, estamos empeñados en ello. Gracias a editorial Baile del Sol y a su trabajo inteligente podemos disfrutarlo

Stoner es la historia de un hombre común, un hombre vulgar, héroe de su propia cotidianeidad. Un hombre como los de Capra, un hombre como James Stewart, ese americano medio que renuncia a sus sueños fagocitado por la abrumadora presencia de la vida, pre diseñada, que urde sus hilos invisibles como Aracne. Stoner, cuya presencia es una piedra, una losa en cada página del libro es un hombre de Missouri, labrado a la usanza de la vieja América, siempre tan nueva. Medio rural, granja, padres esforzados y favores debidos. Losa de un esfuerzo de la generación precedente con el que uno parece sentirse siempre en deuda;  esa deuda es la losa, el peso que se transporta sobre la espalda. La lucha por la vida en un ideal casi barojiano, la universidad americana, el esfuerzo. Después la vida anodina, la falta de estímulo, la mujer melancólica que distancia del afecto, luego una hija, más tarde los problemas, la persecución del malo, siempre hay un malo en nuestras vidas, Lomax es el malo de Stoner.

El tedium vitae, el envejecimiento prematuro, la vida que se escapa y no hay quien la detenga. No se puede detener la vida. Después el aire fresco, el nuevo impulso vital, la primavera postrera que llena de ilusión los días de amargura como en una libertad condicional bien merecida. Ecos que luego se verán en Coetzee. Stoner acepta con resignada fuerza los avatares intangibles del destino. Stoner es un estoico.

Stoner es un poco Holden Caufield y un poco Hans Castorp. Stoner presta su carne al drama de la existencia, al pasar de las horas que hieren hasta que la última produce, como en el adagio latino, la necesaria consecuencia. Stoner es un libro inmenso en su simplicidad, una historia que nos suena, tal vez la estemos viviendo o la hayamos vivido. Tal vez seamos Lomax, o la señorita Driscoll, o tal vez seamos Stoner.