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OLAFUR ARNALDS, LA CALLADA MÚSICA DE LA INTROSPECCIÓN

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 Olafur Arnalds (1986 Mosfellsbær Islandia), compositor y productor es un sólido valor de la mejor música actual, de esa música inclasificable, que parte de ideas minimalistas, para mezclarse con un poco de New age, aderezada con un poco de Arvo Part para alcanzar un resultado exacto, preciso, hermoso.

Arnalds, crea belleza, y lo hace de una forma introspectiva, como quizás solo pueda hacerse habiendo nacido en Islandia donde la introspección y la mirada interior parecen asirse al gen climático.  

Arnalds entiende la música desde un prisma variado, como manejando caleidoscópicamente los diferentes ángulos que le llevan a ser un arquitecto musical, un diseñador con aspecto de trabajar en algún estudio de algún país nórdico, siempre vestido cómodamente, siempre a punto de coger una bicicleta, siempre a punto de resfriarse, siempre a punto de dar un sorbo a una taza de té.  Concibe la música como un trabajo, pero dotándola de la emoción de quien aún no sabe que es un trabajo, aparenta jugar con la música, armarla y desarmarla.

La música nórdica minimalista si es que así pudiera etiquetarse, conjuga en los últimos tiempos una raíz intelectiva, casi jazzística con una concepción clásica. Los grandes músicos actuales que proceden de ésos países poseen una sólida formación académica  anclada con firmeza en la música clásica y esa simbiosis permite la evolución musical en formas de gran mérito, ciertamente atractivas.  La evolución se plantea como natural, nada artificiosa, surge de forma espontánea, como no queriendo molestar.

El uso del piano es casi clínico, aséptico, desprovisto de cualquier ornato superfluo o efectista. Arnalds ataca a las esencias, las busca y las encuentra para desgranar realidades.  Living Room Songs (2011) es una delicia. Composiciones breves, sencillas, carentes de la menor pretensión que se superponen como complementándose unas a otras, con una calidez que invita a llamar a la puerta de esa casa llena de amigos y de velas en una gélida tarde de domingo (https://www.youtube.com/watch?v=Kb34JCz5wvY)

Fyrsta, Film Credits, nos reconcilian con la calidez más exquisita. Estructuras musicales que empiezan y acaban como si no hubieran empezado nuca para no acabar jamás, como un trasunto de Arvo Part

For now I´m winter es una declaración de intenciones, un disco exacto, preciso. La música de Arnalds se concibe como un regalo cotidiano, un momento inesperado que puede asaltar cualquier situación para convertirla en quietud, en el reposo sereno. Sus composiciones son evocadoras, ligeras, y al mismo tiempo intensas, emocionantes, todo ello sin estruendo, todo ello con la ligereza del viento helado que llega del norte.

 

 

 

 

 

Última actualización el Miércoles, 28 de Enero de 2015 17:25  

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Newsflash

STONER

  

STONER. JOHN WILLIAMS

Editorial Baile del Sol

 

Esta es la historia de un libro bellísimo, de un libro olvidado durante años que no ha tenido el éxito que merece en nuestro país, pero acabará teniéndolo, estamos empeñados en ello. Gracias a editorial Baile del Sol y a su trabajo inteligente podemos disfrutarlo

Stoner es la historia de un hombre común, un hombre vulgar, héroe de su propia cotidianeidad. Un hombre como los de Capra, un hombre como James Stewart, ese americano medio que renuncia a sus sueños fagocitado por la abrumadora presencia de la vida, pre diseñada, que urde sus hilos invisibles como Aracne. Stoner, cuya presencia es una piedra, una losa en cada página del libro es un hombre de Missouri, labrado a la usanza de la vieja América, siempre tan nueva. Medio rural, granja, padres esforzados y favores debidos. Losa de un esfuerzo de la generación precedente con el que uno parece sentirse siempre en deuda;  esa deuda es la losa, el peso que se transporta sobre la espalda. La lucha por la vida en un ideal casi barojiano, la universidad americana, el esfuerzo. Después la vida anodina, la falta de estímulo, la mujer melancólica que distancia del afecto, luego una hija, más tarde los problemas, la persecución del malo, siempre hay un malo en nuestras vidas, Lomax es el malo de Stoner.

El tedium vitae, el envejecimiento prematuro, la vida que se escapa y no hay quien la detenga. No se puede detener la vida. Después el aire fresco, el nuevo impulso vital, la primavera postrera que llena de ilusión los días de amargura como en una libertad condicional bien merecida. Ecos que luego se verán en Coetzee. Stoner acepta con resignada fuerza los avatares intangibles del destino. Stoner es un estoico.

Stoner es un poco Holden Caufield y un poco Hans Castorp. Stoner presta su carne al drama de la existencia, al pasar de las horas que hieren hasta que la última produce, como en el adagio latino, la necesaria consecuencia. Stoner es un libro inmenso en su simplicidad, una historia que nos suena, tal vez la estemos viviendo o la hayamos vivido. Tal vez seamos Lomax, o la señorita Driscoll, o tal vez seamos Stoner.