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SI BEETHOVEN PUDIERA ESCUCHARME

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SI BEETHOVEN PUDIERA ESCUCHARME.

RAMON GENER. ED NOW BOOKS

  

 Si "Beethoven pudiera escucharme" de Ramón Gener que hoy traemos a nuestras páginas es un libro de una hermosa simplicidad. Hablar de música clásica y hacerlo de forma amena y cercana es una virtud que hay que saber cultivar a lo largo de las páginas para mantener una equidistancia y un equilibrio necesario entre el didactismo y la amenidad. Gener, especialista en divulgación musical, barítono y enamorado de la música en todas sus expresiones es el perfecto conductor de un libro lleno de peripecias vitales, anécdotas y vivencias que son un regalo para los amantes de la música y para quienes alberguen ilusión por serlo.

Acercarse a la música clásica, perder ese respeto ancestral que existe en nuestra sociedad española es el primer paso para el deleite de un arte que se puede disfrutar cada día de una vida. Gener trata con maestría su pasión por la música y lo hace desde un nivel cercano, ameno casi de amigo. Ese amigo que seguro serviría para acercar la música clásica a quienes aún la ven como algo lejano y aburrido. La música, como todo, puede ser maravillosa, pero puede haber escollos en el camino, Gener con gran sentido del humor analiza los obstáculos que él mismo tuvo que sortear hasta hacer de la música su vida. Ese camino vital, servirá  a muchos para aprender a disfrutar de la esencia de la música que siempre nos aguarda, como la amante fiel. Al fin y al cabo el camino siempre cuenta aunque Itaca nos pueda quedar lejos

 

 

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YO FUI MI MEJOR CLIENTE. HEINZ BERGGRUEN. ED. ELBA

 Traemos a nuestras páginas una recomendación de primera linea. Elba nos presente un cuidado volumen memoria viva de la historia del arte de buena parte del siglo pasado. Berggruen, cosmopolita y visionario, hombre de vida pasional y apasionante, narra en primera persona la evolución de una pasión que fue su vida: el coleccionismo. Coleccionar como elevación del espíritu más allá de la mera actividad de acaparar, coleccionar arte como medio de conocimiento del artista, del entorno, del contexto de la época. Berggruen participa de una época prodigiosa y entabla contacto y amistad con muchos de los grandes maestros. Estrechamente ligado a Picasso, es fiel cronista de parte del carácter del malagueño; numerosas anecdotas de la vida de éste, de sus particular visión de la vida y del propio arte. Matisse, la ubicua Gertrude Stein, Sartre, y todo el elenco de ese Paris que era una fiesta, con un rato en Deux Magots, de donde salia un encuentro providencial, una amistad duradera que podría diluirse en una copa de absenta, para retomarla en el Cafe de Flore. Berggruen colecciona y acapara, vende y se queda con obras por amor al arte, construye una colección para Berlin y nos da una rica visión del mercado del arte, que no del mercadeo, tan común hoy donde muchos coleccionistas no son sino marchantes, tratantes de ganado a la espera de una subasta beneficiosa. Sin ocultar la mercantilidad de su actividad, Berggruen se erige fedatario de una época en la que se forjaron muchas de las grandes colecciones que provenían directamente de las fuentes: un café con Picasso en Antibes de donde sale un regalo improvisado sobre una servilleta, una tarde con Matisse que crea un trato preferente... quien sabe que podía deparar una visita al taller de cualquier artista en los años de la efervescencia creativa del nuevo arte.