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DEDICATORIA

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 "Enjoy the silence" para ti.

 

Esta enigmática dedicatoria apareció tatuada en el brazo del cuerpo de Delos Louros,  el genio del jazz un 14 de agosto de un año indeterminado. Se había instalado en Reeks St, allí donde creyó podría hacer carrera, no tanto porque otros la hubieran hecho antes, sino porque según se dice allí vivía ella, en el 39.

Nunca se sabe donde reside el momento, donde habita, donde hunde sus raíces hasta el mismo tuétano. Luego vino lo malo. La verdad que se esconde bajo el manto de la suposición, de la suspicacia y del arrepentimiento con el que se dice crece la planta sin flor. Nada había cambiado pero donde no hubo cambio todo cambió. Pensaba que podría convencer, convencer al menos de la convicción que él tenía de la verdad que a ella siempre le había parecido esquiva. Vivía y moría por ella. Suele darse así. Suele ser así,  pero hay verdades que no se compran porque quien debe recibirlas trata de no creerlas siquiera por un deseo atávico de no hacerlo. Cuando no creemos, no vemos. Lo otro es la fe.

Lo recordó todo, su risa contagiosa, la verdad de sus ojos, su humor y esa gracia natural con la que lo adornaba todo, esa luz como de otro mundo que llenaba la estancia con un aura única jamás vista antes, esa esencia que no todos percibían, y muy a menudo solo percibía él. Todo lo veía a diario y en sus días pedía, a esa fuerza superior a la que le habían enseñado a llamar Dios, no perderla. Y esperó.

 

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