ConfutatisWeb

  • Aumentar fuente
  • Fuente predeterminada
  • Disminuir fuente
Home

EL SEÑOR DEL PIANO: MAURIZIO POLLINI. CONCIERTO DE MADRID

E-mail Imprimir PDF

 

 De la mano de Fundación Scherzo llegó a Madrid (único concierto en España)  el gran Maurizio Pollini. Al tiempo de la presentación de su nuevo disco presentó un programa de su gusto y especialidad:  Chopin, Debussy.

 Pollini es un pianista que aúna las virtudes de los grandes pianistas europeos, con una sobriedad exquisita que se mantiene indemne con el paso de los años. Rubinstein elogio su técnica en su primera juventud y el encuentro en Bolzano con Arturo Benedetti Michelangeli matizó todas esas virtudes para la consecución de una técnica clásica interpretativa que le mantiene en su venerable edad en lo más alto. Pollini es un intérprete de una hondura y profundidad, que en nuestra modesta opinión solo defienden en la actualidad los pianistas del acervo europeo como Zimerman o Kissin. Pollini no concede un solo gesto superfluo, no hace una sola ostentación de adorno, solo piensa en la partitura con sus dedos cercanos al teclado, basando su fuerza en el tercer dedo equilibrando la pulsación de una forma magistral, heredero directo de Rubinstein. Nos gusta tanto Pollini, porque su sonido es de una limpieza y una claridad incomparable. Fanático de la afinación, sabido es que viaja siempre con su propio piano, su Steinway que queda en manos de Fabbrini, a buen recaudo aclimatándose desde el día antes a las condiciones de humedad de la sala y retocado en su afinación limpia y tímbricamente bien distinta a los modos actuales. El repertorio de Pollini ha sido siempre ecléctico, es quizás el pianista de corte clásico de la vieja escuela que mas incursiones hizo en la modernidad conceptual. Luigi Nono, Stockhausen fueron objeto de su estudio, y Chopin y Debussy el sitio seguro que tanta gloria le ha dado. El concierto de Madrid, tal vez no sea posible verle más, fue una síntesis de sus mejores virtudes interpretativas, Chopin la primera parte y Debussy la segunda fueron regalo para los oídos, un regalo interpretativo de primer orden. Una sobriedad espartana acompañado de un sentido y un gusto realmente excepcionales. Un intérprete legendario, único e irrepetible.

Nuestro agradecimiento a Fundacion Scherzo 

 

Asociados


Newsflash

STONER

  

STONER. JOHN WILLIAMS

Editorial Baile del Sol

 

Esta es la historia de un libro bellísimo, de un libro olvidado durante años que no ha tenido el éxito que merece en nuestro país, pero acabará teniéndolo, estamos empeñados en ello. Gracias a editorial Baile del Sol y a su trabajo inteligente podemos disfrutarlo

Stoner es la historia de un hombre común, un hombre vulgar, héroe de su propia cotidianeidad. Un hombre como los de Capra, un hombre como James Stewart, ese americano medio que renuncia a sus sueños fagocitado por la abrumadora presencia de la vida, pre diseñada, que urde sus hilos invisibles como Aracne. Stoner, cuya presencia es una piedra, una losa en cada página del libro es un hombre de Missouri, labrado a la usanza de la vieja América, siempre tan nueva. Medio rural, granja, padres esforzados y favores debidos. Losa de un esfuerzo de la generación precedente con el que uno parece sentirse siempre en deuda;  esa deuda es la losa, el peso que se transporta sobre la espalda. La lucha por la vida en un ideal casi barojiano, la universidad americana, el esfuerzo. Después la vida anodina, la falta de estímulo, la mujer melancólica que distancia del afecto, luego una hija, más tarde los problemas, la persecución del malo, siempre hay un malo en nuestras vidas, Lomax es el malo de Stoner.

El tedium vitae, el envejecimiento prematuro, la vida que se escapa y no hay quien la detenga. No se puede detener la vida. Después el aire fresco, el nuevo impulso vital, la primavera postrera que llena de ilusión los días de amargura como en una libertad condicional bien merecida. Ecos que luego se verán en Coetzee. Stoner acepta con resignada fuerza los avatares intangibles del destino. Stoner es un estoico.

Stoner es un poco Holden Caufield y un poco Hans Castorp. Stoner presta su carne al drama de la existencia, al pasar de las horas que hieren hasta que la última produce, como en el adagio latino, la necesaria consecuencia. Stoner es un libro inmenso en su simplicidad, una historia que nos suena, tal vez la estemos viviendo o la hayamos vivido. Tal vez seamos Lomax, o la señorita Driscoll, o tal vez seamos Stoner.