ConfutatisWeb

  • Aumentar fuente
  • Fuente predeterminada
  • Disminuir fuente
Home Jazz Jazz Erroll Garner

Erroll Garner

E-mail Imprimir PDF

 

Erroll GarnerLa viva imagen del swing hecho hombre. Un tipo tranquilo y entrañable, ese era Erroll.

El nene o el Niño de Art Tatum se convertiría en uno de esos personajes que llenan

 de nostalgia melancólica todo lo que tocaron, cuando ya no están. Su familia rebosaba pianistas por todas partes, pero a Erroll le entretenía más jugar y escuchar a su s hermanos que sentarse a practicar . Poco a poco fue haciendo propio el gusanillo de quien tiene el virus de la música bien anclado a los genes. Concursos de radio y televisión constituyen su primer entrenamiento , pero sustituir a Art Tatum es otra cosa. Esa sustitución, como tantas otras en la historia de la música , es providencial para una carrera que se verá iluminada por mil destellos de gloria.

Su evolución pasa por grabar junto a Charlie Parker nada más y nada menos que Ornithology, un tótem en la historia del jazz moderno. Más tarde en 1948 parís descubre a este tipo genial, todo bondad, que disfruta y hace disfrutar a quien le escucha de manera que todo parece pararse a su alrededor. Sus grabaciones para Columbia y  el disco Misty hacen de Erroll un referente.

Su música parece crear un ambiente especial, ese que los directores buscan para alternar con secuencias que parece pedir jazz a gritos. Pues bien Clint Eastwood que de esto sabe bastante se fija en él para la banda sonora de su película Escalofrío en la noche. De nuevo el jazz en la banda sonora de una película siguiendo el camino que comenzara Miles Davis con Ascensor pour L´ Echefaud.

Garner era un jazzman en el sentido más cinematográfico de la palabra. Un tipo sencillo , lleno de vida y de humildad que parece poder ofrecerte el ultimo cigarrillo antes de bajarle la tapa a su piano.

 

 

 

Última actualización el Domingo, 01 de Febrero de 2009 19:45  

Asociados


Newsflash

giacometti

 Los hermanos Giacometti. James Lord. Ed Elba

 La editorial Elba posee el gusto de la elegancia en sus ediciones, con títulos como el que traemos hoy a Confutatis. La figura de James Lord, controvertida en ocasiones, es esencial en el entendimiento de la cara oculta del comercio artístico. El encuentro de Lord con Giacometti en 1952 le une al genial artista hasta el final de su vida. El contacto somero al principio se va llenando de sinceridad hasta dotar la relación de mil intrincados matices. La obra de Lord es una semblanza no solo de Alberto sino también de esa otra figura esencial en la vida de genio: su hermano Diego.  

Giacometti es caos y cosmos, arte y destrucción, todo y nada dentro de un nihilismo que la hace dar el salto aristocrático que implica siempre abrazar la desnudez del fracaso. No busca el éxito, y tampoco lo entiende, no cree en él, ni tampoco en la compañía en el arte. Alberto se centra en la creación, y en la soledad. Lord se convierte en testigo de la creación, de las dudas y las certezas de Alberto sobre la vida y la muerte. Giacometti trata de no discernir entre el arte y su comprensión, se deja llevar si esperar jamás el éxito, su mirada disecciona la realidad hasta crear un arte fácilmente reconocible, único, imperecedero. Lord entresaca los matices de la obra del genio, y con espíritu hagiográfico trata de mostrar la versión de una vida que revolucionó para siempre la historia del arte moderno.