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Horowitz

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HorowitzLa figura de Vladimir Horowitz se engrandece con el paso de los años. Un pianista no alcanza el grado de supremo maestro hasta que sus grabaciones no son estudiadas por los alumnos de la nuevas generaciones. Horowitz es la base de una manera de entender la interpretación y un catálogo de las formas que tiene un músico de acercarse a las partituras clásicas. Su formación de manos de su madre también pianista y posteriormente en el conservatorio de Kiev son los cimientos de un criterio a la hora de aportar a la historia de la música un nuevo modo de entender a Chopin a Beethoven o a Rachmaninoff.

Su debut en el Carnegie Hall de Nueva York es sólo el principio de una serie de interpretaciones mágicas  que dejarán para el recuerdo una nueva manera de interpretar al piano. Su unión con Toscanini en una serie de giras por los Estados Unidos crea magisterio en sentido estricto. Muchas de esas grabaciones vuelven a utilizarse hoy como canon interpretativo. Horowitz se casa con Wanda la hija de Toscanini haciendo casi sanguínea la alianza con el maestro.

Última actualización el Viernes, 23 de Enero de 2009 11:42 Leer más...
 


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kaadish

 

KADISH POR MAHLER ARNOLDO LIBERMAN

SEFARAD

 

Es difícil reseñar el libro de un amigo porque uno cae en las redes de la sospecha, bien es cierto que si el amigo es Arnoldo Liberman toda sospecha se disipa, ya que el bueno de Arnoldo no necesita amigos que reseñen sus libros porque somos sus amigos los que buscamos a sus libros y no a la inversa. En esta ocasión entona un Kadish por Mahler; si supiera Mahler lo mucho que le debe a Arnoldo, le compondría una Canción para un compañero de viaje. Arnoldo describe como siempre ese hito vital que es para él, y para muchos de nosotros, la Viena finisecular. Ese entorno del fin del mundo ese “Austria Erit in Orbe ultima” ese barranco al abismo en el que existió Mahler, ese triple apátrida, ese mundo de última cultura que esperó a los bárbaros, cuando estos ya le habían hecho a Zweig dudar de la vida. Arnoldo preciso y precioso como siempre, con su pureza cristalina y límpida, profunda y sincera como una Canción a un niño muerto.